El marketing está presente en nuestro día a día mucho más de lo que imaginamos. Detrás de muchas decisiones de compra existen estrategias cuidadosamente diseñadas para influir en nuestra percepción.
Una curiosidad muy conocida es que los colores pueden influir en las emociones. Por ejemplo, el rojo suele asociarse con urgencia y energía, mientras que el azul transmite confianza y seguridad. Por eso muchas marcas financieras utilizan tonos azules en su identidad visual.
Otra curiosidad es que la mayoría de las decisiones de compra se toman de forma emocional y después se justifican racionalmente. Las personas suelen comprar por cómo les hace sentir un producto o servicio.
También está demostrado que mostrar un precio tachado junto a una oferta aumenta la percepción de ahorro, incluso cuando la diferencia económica es pequeña.
Además, los consumidores suelen recordar mejor las primeras y últimas partes de una experiencia, un fenómeno conocido como «efecto de posición serial».
El marketing combina creatividad, psicología y análisis de datos, convirtiéndose en una disciplina tan interesante como efectiva.

